Un Chile con más democracia

¿Qué destacamos de este pilar?

La propuesta constitucional señala que Chile será un Estado Regional que deberá velar por la implementación de políticas públicas pertinentes a las necesidades territoriales, adecuadas a las diversas realidades locales. 

Se conserva el carácter único e indivisible del Estado de Chile, junto al reconocimiento de territorios especiales y la organización en regiones y comunas autónomas. Esta propuesta consagra que el poder político se distribuya a nivel territorial a través de instituciones y autoridades encargadas de los gobiernos comunales y regionales.

Normas destacadas

Manteniendo la integridad del país y territorio, el Estado estará compuesto por regiones que cuentan con instituciones administrativas autónomas –Gobiernos Regionales, Municipios, entre otros–, las que deberán relacionarse en un marco de cooperación, integración armónica, solidaridad y desarrollo justo.`

Las regiones, comunas y autonomías territoriales indígenas están dotadas de autonomía política, administrativa y financiera para la realización de sus fines e intereses, pero en ningún caso el ejercicio de dicha autonomía podrá atentar en contra del carácter único e indivisible del Estado de Chile.

Las Regiones son una división administrativa y política del territorio nacional. Cuentan con personalidad jurídica y autonomía para desarrollar los intereses regionales, gestionar sus recursos y demás atribuciones.

Es la entidad territorial base del Estado regional. Es autónoma para el cumplimiento de sus deberes, así como para promover y garantizar la participación ciudadana de la comunidad local en la gestión, la construcción de políticas de desarrollo y la planificación del territorio.

Serán entidades territoriales creadas por ley,  con personalidad jurídica y patrimonio propio, donde los pueblos y naciones indígenas ejercerán derechos de autonomía. Al igual que cualquier otra institución local, deben actuar en coordinación con el resto de las entidades regionales. Todo en el marco del carácter único e indivisible del Estado de Chile.

El Estado deberá reconocer, promover y garantizar dicha autonomía, lo que no afecta ni cambia la unidad del Estado. De este modo, se respeta lo establecido en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) suscrito por Chile.

El Estado reconocerá la ruralidad como una expresión territorial donde las formas de vida y producción se desarrollan en torno a la relación directa de las personas y comunidades con la tierra, el agua y el mar. El Estado deberá promover el desarrollo integral de los territorios rurales.

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